Los últimos cálculos difundidos por los expertos sugirieron que existe un 2% de chances de que la roca espacial se estrelle en el planeta, lo que -por el contrario- expone que hay un 98% de probabilidades de que ello no ocurra. De hecho, los científicos adelantaron que pueden esperarse nuevas fluctuaciones en las estimaciones en el futuro próximo pero que eventualmente se cree que disminuirán hasta cero.
“Nadie debería preocuparse porque la probabilidad del impacto esté aumentando. Este es el comportamiento que nuestro equipo esperaba”, dijo Paul Chodas, director del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, que sumó que “para ser claros, esperamos que la probabilidad de impacto caiga a cero en algún momento”.
Las próximas semanas serán clave para que los expertos consigan datos precisos sobre el asteroide, como su tamaño, órbita y trayectoria. Con ellos, podrán determinar con mayor precisión el real riesgo de su llegada al planeta, “la gravedad del impacto y lo difícil que sería desviarlo”, en caso de ser necesario, explicó Chodas, recordando que la NASA ya consiguió alterar la ruta de un asteroide en 2022, a modo de prueba.
INFOBAE